Alba Emoting BCN

Conversando con el lado físico de las Emociones

La Dispersión y el Estrés

Cuaderno de Coaching Emocional 1 – “Cómo hacemos lo que hacemos”

Estos Cuadernos de Coaching Emocional están dentro del marco de nuestra investigación cualitativa que describe, explica y da sentido a sesiones individuales realizadas con clientes. Nuestro deseo es contribuir a que la teoría y la práctica estén cada vez más cerca y nuestra voluntad, inspirar el aprendizaje de otros.

 

Creación del contexto

Cuando Noa entró en la sala unos minutos tarde, debido a haberse quedado atendiendo la necesidad de una compañera justo en el momento de salir, declaró que quería iniciar unas sesiones individuales para enriquecer su trabajo como profesional.

– Me gustaría que en el equipo con el que trabajamos juntos, pudiésemos tener la emoción que necesitamos en cada momento, para obtener el resultado que deseamos.

 

Un tiempo atrás Noa había realizado un Taller Inicial de Aprendizaje Emocional con nosotras, en Alba Emoting BCN, por lo que ya conocía los patrones respiratorios y posturo-faciales efectores de las seis emociones básicas y del step-out.

– ¿Cómo estás ahora Noa? (siempre trabajamos con lo emergente, con lo que está vivo en la persona en el momento presente y es, desde ahí, desde donde surgen nuestras preguntas)

– Dispersa.

– Ok. Entonces… ¿Cuál de las respiraciones que aprendiste en el Taller, sería buena para ti en este momento para empezar la sesión? (acompañamos a las personas a que recuerden lo que ya saben, a que contacten con sus propios recursos)

– La respiración del step out.

 

Y ella misma, después de decirlo, empezó inhalando profundo por la nariz, exhalando abundante por la boca, al tiempo que asentaba sus isquiones en el cojín y alineaba la columna en el eje vertical… (postura y respiración del patrón del step out o neutralidad).

Qué placer fue observar cómo los aprendizajes del Taller Inicial eran puestos en práctica en un instante, con tanta precisión como lo estaba haciendo Noa, conscientes de que aprender en el dominio emocional por inmersión y en el cuerpo por repetición, es garantía de “grabación celular” (al menos desde esta hipótesis hacemos lo que hacemos).

– Ahora estoy mejor, más conectada, estoy sintiendo más mi cuerpo, más presente, centrada y sin tantas conversaciones internas. (Otra de nuestras hipótesis es que desde la “neutralidad del centro”, es desde dónde vamos a poder empezar a explorar “limpiamente” cualquier espacio emocional)

– Entonces… ahora, desde esta conexión en la que estás, si personificases en ti lo que querrías que ocurriese en tu equipo de trabajo… ¿cuál sería el primer paso? (“si quieres influir en los demás, mírate tú primero” decimos nosotras, por eso la pregunta fue ésta y no otra)

– Identificar la emoción en la que estoy para ver qué hacer después.

– ¿Qué te parece, entonces, si haces una breve inmersión en las seis emociones básicas, para ver cómo las identificas o cómo las sientes en tu cuerpo en este momento? (cuando “queremos hacer algo”, necesitamos “saber hacerlo” para, en caso contrario, aprenderlo… de ahí la invitación)

 

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Noa aceptó encantada la propuesta y empezó respirando la tristeza, después la ternura, seguida del miedo, la alegría… se quedó unos segundos pensativa y preguntó ¿cómo se respiraba el erotismo?

Y allí acabó, sin darse cuenta que había olvidado la rabia… Después de mostrárselo, entró en la rabia y, al finalizar, iniciamos esta conversación:

– Después de esta experiencia, Noa… ¿Qué emociones dirías que necesitas distinguir con más precisión? o ¿En qué emociones sientes que hay algo que observar?

(a veces dudamos… nunca tenemos la certeza de si las preguntas que hacemos son las mejores, pero aún así, las hacemos!)

– Puede que la rabia, que me he olvidado… seguramente porque la siento mucho últimamente porque la tengo muy presente.

– Dices que la sientes mucho… ¿Y la pones en movimiento? (una cosa es sentirla y otra ponerla en movimiento al servicio de la vida cotidiana)

– No, no la pongo en movimiento, pero ahora creo que me he metido bien en ella.

– ¿Sientes que la has expresado libremente? Yo la he observado contenida… (a veces también compartimos lo que vemos, por si es de valor y utilidad para el/la cliente/a)

– Bueno… lo que sí he notado es que cuando entraba en la rabia me venía la tristeza.

 

Después de unos segundos de silencio…

– ¿Qué te ha hecho empezar la exploración de las emociones por el patrón de la tristeza?

– No sé… Es que estoy muy cansada de trabajar muchas horas y estudiar a la vez, no puedo llegar a todo y me sabe muy mal. Me siento estresada y también frustrada. Creo que de ahí viene la rabia que no saco y también la tristeza. (como veis, nos vamos adentrando, paso a paso, en el espectro emocional de la persona, siguiendo orgánicamente el hilo natural de lo que va sucediendo y aprovechando, al mismo tiempo, aquello que se muestra y aquello que se omite, como aspectos significativos)

 

Profundizando más en la experiencia compartí con ella que en la respiración de la tristeza había habido una mezcla de miedo, en la ternura se colaron unas gotas de erotismo y en el miedo, aparecieron de nuevo unos rasgos de tristeza.

– Buf! Una mezcla de todo!

 

Con esta declaración final de Noa, llegamos a cerrar la primera parte de la sesión donde constatamos que:

  • Su búsqueda era que en su equipo de trabajo, pudiesen tener la emoción necesaria en cada momento para obtener el resultado deseado.
  • El primer paso que ella veía para lograrlo era “ser capaces de identificar la emoción para ver qué hacer después”.
  • La “dispersión” fue el estado emocional con el que declaró que había llegado a la sesión.

 

Y pudimos observar, después de una primera inmersión en las seis emociones básicas, que:

  • La primera emoción que empezó a activar fue la tristeza.
  • Olvidó, en un principio, la rabia y cuando se le propuso activarla, se la observó contenida y mezclada con algunos rasgos de tristeza.
  • Según sus palabras, en su vida cotidiana estaba experimentando estrés y frustración.

 

Propuesta de discernimiento emocional

Dado lo que observamos, le propuse diferenciar las tres emociones básicas que componen la frustración y el estrés: la tristeza, la rabia y el miedo, explorándolas una por una en sus distintas intensidades, pasando siempre por la neutralidad antes de sumergirse en la siguiente. Todo ello con la intención de identificarlas clara y nítidamente sin contaminación de ninguna otra.

Así, poco a poco, fuimos dibujando en el espacio, una imagen parecida a una flor, cuyos tres grandes pétalos (uno el de la tristeza, otro el de la rabia y otro el del miedo), se encontraban en un lugar común compartido que era el botón del centro, el espacio para realizar el step out o para volver a la neutralidad.

Snapshot - 3

Una vez preparado el espacio, Noa eligió entrar primero en la tristeza… recorriéndola desde la intensidad más baja a la más alta… y, para asegurase que entraba y salía nítidamente, lo hizo dos veces.

Volvió al centro con la respiración de la neutralidad y después, cuando estuvo lista, la invitación fue que entrase en la rabia, de momento en intensidades bajas y medias. ¿Qué sucedió en esta inmersión? Noa pudo sentir algo que yo también observé, que es cómo su cuerpo entraba en un vaivén adelante-atrás que la paralizaba, donde se podía ver la presencia de la rabia (cuando su cuerpo iba hacia adelante) y también la presencia del miedo (cuando iba hacia atrás) mezclados, intercalados. Observé también que cuando subía a intensidades más altas de rabia, volvía a aparecer visiblemente la tristeza, especialmente en su rostro.

La invité a salir del pétalo de la rabia, dirigirse al centro para hacer un step-out y entrar en la máxima neutralidad posible, con el objetivo que le permitiese salir no sólo de la rabia sino de los restos parásitos de miedo y tristeza que la acompañaban. Todo ello para, después, volver a entrar con una rabia más limpia y con más fuerza, en todo el recorrido de esta emoción desde sus intensidades más bajas hasta las más altas.

– Mucho mejor ahora! – Declaró Noa.

 

De nuevo la invité a volver al centro, a la neutralidad, para entrar después en el miedo.
En esta inmersión le recordé que el patrón del miedo tiene una respiración que inhala por la boca de golpe y retiene el aire en lugar de expulsarlo, como estaba haciendo ella, y una tensión corporal alta. Después de afinar el patrón respiratorio y posturo-facial del miedo, entró en tan alta intensidad, saliéndose ampliamente de los límites que habíamos determinado para representar la emoción, que le pregunté:

– ¿Cuál es el monstruo? ¿A qué le tienes miedo?

– Tengo miedo al miedo, dijo Noa.

– ¿Has notado que cuando aumentas la intensidad del miedo, aparece la tristeza en tu rostro?

– He sentido mucho miedo… no sé… y cómo no sé, me da mucho miedo… no sé… he llegado a aterrarme.

 

Le pedí, entonces, que bajase la intensidad del miedo a través del mismo patrón respiratorio y le pregunté:

– Si en este momento pudieses pedir la presencia de alguna de las otras emociones básicas ¿cuál sería?

– Serían dos: un punto de rabia y la ternura.

– De acuerdo. Entonces, empieza a activar el patrón de la ternura que es la emoción que acoge, reconoce y que puede abrazar todo lo que hay ahora mismo en ti.

 

Cuando Noa empezó a respirar la ternura, le pedí que dirigiese su mirada hacia el miedo, y al ir subiendo de intensidad esta nueva emoción, acabó abrazando su miedo, que representamos físicamente con una manta. (en la medida de los recursos disponibles, nos gusta utilizar elementos que “materialicen” la emoción)

– Y así, abrazada a tu miedo… si le dijeses algo al oído ¿Qué sería?

 

En este momento, Noa le dedicó palabras de aceptación, escucha y comprensión, en una breve e íntima conversación con su miedo.

 

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Recogida y Cierre

– ¿Qué has descubierto con esta experiencia, Noa? En relación, también, con tu inquietud inicial de “ser capaz de identificar la emoción para ver qué hacer después”?

– Que cuando puedo sentir mi miedo y a través de la ternura, abrazarlo, escucharlo y hacerme cargo de él en lugar de asustarme, éste baja su intensidad y ya no necesita aterrarme y dispersarme para llamar mi atención. (nos gusta mucho ver cómo el cliente o coachee es el que experimenta por sí mismo y concluye que el patrón respiratorio de la ternura tiene la capacidad de reducir el miedo y, por lo tanto, los estados de estrés)

 

Y Noa añadió:

– Lo que me pasa es que en este momento trabajo mucho y no tengo mucho tiempo para escucharme, y también a veces tengo un punto de rabia… y entonces me digo ¿pero tú sabes la suerte que tienes de estar haciendo lo que te gusta?

 

Al escuchar esta respuesta, una parte de mí sintió que podía haber algo de resignación escondida detrás de sus palabras, pero que en el momento del cierre no era oportuno abrir esa conversación.

– Sé que esto tiene un límite. Lo tengo muy claro! Le pongo dos meses de duración a todo este cúmulo de trabajo. (a menudo constatamos cómo los clientes, después de la sesión, ya tienen una modalidad diferente de respuesta, en este caso expresando su determinación -una intensidad media/baja de rabia- con un mensaje muy claro y preciso)

– Y durante este tiempo… ¿Qué emoción te ayudaría a sostenerte y llegar a conseguir tu propósito?

– La alegría también me puede ayudar. De hecho, mis clientes me hacen sentir muy bien!!!

 

La sesión de coaching emocional finalizó con una propuesta de llevar a cabo un registro de atención plena y conciencia emocional:

“Noa, desde ahora hasta la próxima sesión, busca cuatro momentos a lo largo del día, detente, escúchate y registra lo que estás sintiendo.
Y sea lo que sea que sientas, pregúntate ¿Qué me está diciendo esta emoción?”

Con este compromiso de seguir practicando la conciencia emocional por su parte, y con la confianza de que el trabajo realizado de discernimiento y “limpieza” de la tristeza, la rabia y el miedo, y de tomar a la ternura como aliada para los momentos de estrés y dispersión, irían haciendo su efecto, acabamos esta primera sesión con Noa.

Carme Tena y Elena Iborra

Para más información sobre:
Sesiones de Coaching Emocional
Talleres de Aprendizaje Emocional

 

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2 comentarios el “La Dispersión y el Estrés

  1. Filipo Pereira
    4 de mayo de 2017

    Me gustó mucho. Muy didáctica la sesión. Gracias!!!

    • Alba Emoting BCN
      4 de mayo de 2017

      Filipo, muchas gracias por leernos y por respondernos! Tu feedback tiene mucho valor para nosotras! Un fuerte abrazo.

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Esta entrada fue publicada en 3 de mayo de 2017 por .
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